Con las pifias, el desorden, señalamientos por corrupción y el caos vigente en el SIMAS Torreón, de Roberto “Bobe” Escalante; y las direcciones de Urbanismo, de Gustavo Muñoz López, y de Inspección y Verificación, a cargo de Pablo Fernández Llamas, están dando motivos de sobra para otro manotazo sobre la mesa… desde Saltillo.
El antecedente, como se sabe, está en la Policía Municipal, Tránsito y Vialidad, los separos de la cárcel municipal, la Secretaría del Ayuntamiento y la Tesorería Municipal. En todas estas dependencias, desde que desde Saltillo se metió mano, hay orden y control… y los resultados a favor de los torreonenses están a la vista.
En modo “compadre”
A grupos de Morena llegó la versión de que Shamir Fernández Hernández y su esposa Rocío de Aguinaga, “Pily”, como le gusta que le digan, candidata de Morena a diputada local en el Distrito 10 de Torreón, andan más ocupados en comprobar los gastos por las prerrogativas que les mandaron de la dirigencia nacional y de algunas agrupaciones afines al partido guinda, que en hacer campaña. Como se sabe, “Pily” tiene asegurado asiento en la siguiente legislatura, pues encabeza la lista de plurinominales, de tal suerte que si gana o no en territorio, es lo de menos. Y ante esa realidad, ¿cómo para qué meterle dinero bueno a lo que ya está cocinado?
Datos del INEGI
Coahuila apareció entre los primeros lugares del país en confianza hacia policías, Ejército, Guardia Nacional y autoridades de justicia. También quedó en primer lugar nacional en satisfacción con servicios públicos y en segundo sitio en confianza hacia el gobierno estatal.
En el círculo político local la lectura es que mientras los partidos andan en campaña y la oposición intenta colgar otros temas en la conversación, el gobierno de Manolo Jiménez está en condiciones de presumir resultados en los asuntos que más pesan entre la gente, como seguridad y servicios… y todo, con datos del INEGI.
Duda fastidiosa…
¿Qué pasa con el PAN? No prende ni en Torreón, el otrora bastión electoral en Coahuila.